Helena encontró su lugar:
supo que debía moverse.
Embarcó hacia viejas edades
sin despedirse de quienes
la vemos de espaldas.
Entre las valijas deposita
encanto en sus puloveres,
una cintura escrita
a fuego, algunos libros
suyos y prestados, la
neblina purpura
que le obsequié
el ultimo día
que ambos cantamos
sobre sabanas de tela...
Esta vez, llenas.
En un saludo se fundió
el panorama siguiente,
los meses de ausencia,
los versos que escribo
sin equilibrio desde
mis versiones. Tantos
yo para abarcarte
en apenas segundos
de palabrería.
¿Cuál es la extraña
razón que nos envuelve,
Helena?
¿Poder demostrar valor
en la huida, la forma
de coraje mas dolorosa?
Estos desgarbados pensamientos
están felices de haberte cruzado
los brazos por la espalda,
sosteniendo tu silueta,
ya ida.
Junto al cenicero está
el resto de equipaje,
alguien que no se ha olvidado
de terminar un cigarrillo
encendido sin decir
unas ultimas palabras de despedida.
Aunque no me mantuve quieto,
mi movimiento te sigue esperando.
martes, 5 de mayo de 2009
Otros pensamientos IV
"Y acordate que mientras mas gente conozcas, mas vas a querer a tu perro."
Matias.
Matias.
lunes, 4 de mayo de 2009
martes, 21 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
Suena amenazador
Obligarse, entre otras cosas.
No querer sentirse.
No saberse.
Suena amenazador no querer.
No querer sentirse.
No saberse.
Suena amenazador no querer.
Encerrarse en una caja, digamos.
Luego, envolverse.
Luego, envolverse.
Obviarse.
Sentirse obvio.
(La realidad de amenazar).
Sentirse obvio.
Suena amenazador no querer.
¡Vaya cosa extraña!(La realidad de amenazar).
Enterrarse, esconderse, supongamos.
Hasta separarse.
Hasta separarse.
Entonces, elegí
ser en pedazos.
Y no asustarse.
Suena amenazador no querer.
ser en pedazos.
Y no asustarse.
Suena amenazador no querer.
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