Cotidianos
zapatos húmedos por la lluvia.
Un puto cigarro apagado
y me cago en esta vertical marea.
Esta tonta cortina descendente.
Esta vieja madre transparente.
Tus espías de baldosa floja.
Tus amantes de calles rotas.
Tus peligros de baches llenos.
Tus aviones de plumas grises.
Tus ambiguos embotellamientos.
Tu sol aún no mojado.
Tu presa del miedo.
Tu grito azul desesperado,
a kilómetros de tiempo.
Tus botas de hule olor a barro.
Tu saco empapado.
Tu té.
Tu voz.
Tus vidrios empañados.
Refugios improvisados.
Romances detenidos
y congestionados.
Tus fotos de París,
Londres y Buenos Aires,
húmedos y blanquecinos.
Pisos necios y resbaladizos
con medias de dos colores
y rombos borravino.
Cafetines espesos
y sopas pedregosas,
muertos los paraguas
en los cestos.
martes, 6 de octubre de 2009
Segundo solo
triada
Do,
Mi,
Sol.
Así empieza
como el día
en redondas
marcando cuatro pulsos
(y no se cuantos compases
serán hasta el final de la tarde).
En el agua las gotas
así marcan...
paf,
paf,
paf,
paf.
Y azorado miro
los círculos emerger desde el centro,
bien al medio y se agrandan
esas ondas que las gotas
iniciaron...
paf,
paf,
paf,
paf.
Hundo la cara
en la pileta del baño
cortando el sonido de las blancas
(que nos obliga a perdurar el tiempo necesario).
Resuenan en esta caja que es mi cabeza
resuenan ahí todos
does, mies, soles,
pegados como lagañas en los ojos
estallando las gotas
en ultra sonido matutino
parido desde el baño
en la superficie de la pileta
las hondas
escalan la parecita de la bacha
inundando
el vacío
de a poquito
paf,
paf,
las gotas otra vez
paf,
paf,
Dulce desgracia y
a levantarse de golpe.
triada
Do,
Mi,
Sol.
Así empieza
como el día
en redondas
marcando cuatro pulsos
(y no se cuantos compases
serán hasta el final de la tarde).
En el agua las gotas
así marcan...
paf,
paf,
paf,
paf.
Y azorado miro
los círculos emerger desde el centro,
bien al medio y se agrandan
esas ondas que las gotas
iniciaron...
paf,
paf,
paf,
paf.
Hundo la cara
en la pileta del baño
cortando el sonido de las blancas
(que nos obliga a perdurar el tiempo necesario).
Resuenan en esta caja que es mi cabeza
resuenan ahí todos
does, mies, soles,
pegados como lagañas en los ojos
estallando las gotas
en ultra sonido matutino
parido desde el baño
en la superficie de la pileta
las hondas
escalan la parecita de la bacha
inundando
el vacío
de a poquito
paf,
paf,
las gotas otra vez
paf,
paf,
Dulce desgracia y
a levantarse de golpe.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Mierda
proceso al que se somete
la autocrítica
para convencerse de que lo que
uno
hace es pura mierda,
entonces uno
es mierda
y así se siente
en este enjambre maldito
de palabras un tanto
equivocas
a veces,
otras son certeras
porque el humor
es distinto
sabe a otra cosa
a uvas, por momento
y no a mierda.
Pues, que pensar, entonces,
cuando queremos decir
que somos felices
si simplemente
amuramos nuestros
culos
a un asiento de oficina.
¿Eso a que sabe?, me pregunto.
A uvas creo que no.
A insatisfacción.
A mierda.
A olor rancio de oficina
a toner, tinta y cables,
pues, que pensar, entonces
si no cambiamos de lugar
romper una ventana
con nuestra silla
y expiar la mierda
que somos,
sus caras asustadas,
azorados por
la valentía que requiere
romper el traje
que encubre a la porquería.
Oh, si, un campo de uvas,
la mierda
abona mejor la tierra,
es un ciclo,
abonaremos
esos campos futuros,
pues, que nos queda,
si no es regocijarnos
por volver al principio.
proceso al que se somete
la autocrítica
para convencerse de que lo que
uno
hace es pura mierda,
entonces uno
es mierda
y así se siente
en este enjambre maldito
de palabras un tanto
equivocas
a veces,
otras son certeras
porque el humor
es distinto
sabe a otra cosa
a uvas, por momento
y no a mierda.
Pues, que pensar, entonces,
cuando queremos decir
que somos felices
si simplemente
amuramos nuestros
culos
a un asiento de oficina.
¿Eso a que sabe?, me pregunto.
A uvas creo que no.
A insatisfacción.
A mierda.
A olor rancio de oficina
a toner, tinta y cables,
pues, que pensar, entonces
si no cambiamos de lugar
romper una ventana
con nuestra silla
y expiar la mierda
que somos,
sus caras asustadas,
azorados por
la valentía que requiere
romper el traje
que encubre a la porquería.
Oh, si, un campo de uvas,
la mierda
abona mejor la tierra,
es un ciclo,
abonaremos
esos campos futuros,
pues, que nos queda,
si no es regocijarnos
por volver al principio.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Oh, pajarita
tenemos tanto tiempo,
lo tenemos.
Donde pasaron violentamente
rayas coloridas
fulminándose, fosforescentes,
pasaran lánguidas melodías
y silbidos en baja definición.
Como cuando revolvíamos
una caja de zapatos en tu casa
y no sabíamos que música poner,
porque no teníamos como reproducir
los 16mm de tu viejo.
Terminamos muriendo en la cama,
una decadencia de palabras
y somnolencia.
Los tatuajes en los tirantes
de la cucheta, también paso el
tiempo por ahí.
Tus silbidos
se escuchan hasta acá,
pasan afinados, ellos,
por mi oreja, por el caracol
que formarán
piel y cartílagos.
Y así hago pasar el tiempo que no corre
intentando dibujar caracoles
por donde pasará tu silbido afinado,
lánguidas y memoriosas melodías.
Así tocarás mi puerta, pajarita.
tenemos tanto tiempo,
lo tenemos.
Donde pasaron violentamente
rayas coloridas
fulminándose, fosforescentes,
pasaran lánguidas melodías
y silbidos en baja definición.
Como cuando revolvíamos
una caja de zapatos en tu casa
y no sabíamos que música poner,
porque no teníamos como reproducir
los 16mm de tu viejo.
Terminamos muriendo en la cama,
una decadencia de palabras
y somnolencia.
Los tatuajes en los tirantes
de la cucheta, también paso el
tiempo por ahí.
Tus silbidos
se escuchan hasta acá,
pasan afinados, ellos,
por mi oreja, por el caracol
que formarán
piel y cartílagos.
Y así hago pasar el tiempo que no corre
intentando dibujar caracoles
por donde pasará tu silbido afinado,
lánguidas y memoriosas melodías.
Así tocarás mi puerta, pajarita.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Ahí estabas cuando corrí la cortina,
casi sospechando que me veías
esas perlas amarillas
que hipnotizan
se fijaron en mi.
Entonces jugué
a tu ritmo
subiéndome a la medianera
y posé sobre tu sombra
que también era mi sombra,
el sol que rebota en tus perlas
me ilumina.
Tu descanso negro en mi ventana,
la sombra de mi sombra, el sol
que te agiganta, tu astucia me limita
y mis ganas felinas no alcanzan.
casi sospechando que me veías
esas perlas amarillas
que hipnotizan
se fijaron en mi.
Entonces jugué
a tu ritmo
subiéndome a la medianera
y posé sobre tu sombra
que también era mi sombra,
el sol que rebota en tus perlas
me ilumina.
Tu descanso negro en mi ventana,
la sombra de mi sombra, el sol
que te agiganta, tu astucia me limita
y mis ganas felinas no alcanzan.
lunes, 31 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
No se puede no decir nada, menos cuando se llega a una determinada distancia. Pero en realidad nunca se llega: esa maldita linea una vez que nos ve que estamos a pocos metros de alcanzarla se corre. Entonces no hay como medir esa distancia. Los ingleses jamas podrán inventar tal instrumento, ni podrán salirse con la suya alzando reyes al aire que propongan nuevos sistemas de medición, tal como lo hicieron con las pulgadas y los pies. Tal vez me equivoque, y aquellos cerdos que se la rebuscan para medirse constantemente han sido otros, quien tenga el valor de corregirme puede irse al demonio- seguro tendrá razón-. Es hora de levantar la vista y divisar la nueva linea. Trescientos sesenta y cinco veces mas allá, levantar la vista y mirar.
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