jueves, 16 de octubre de 2008
El valor
lunes, 16 de junio de 2008
Regresion
La regresión, por mas pequeñisima que sea, está. No es una cuestión infantilista... "Vuelvo a mis 7 años, y en mis cortos y crotos 7 años hacia tal y cual cosa". No. Creo fielmente que se puede tener regresiones siendo casi adulto. Tantas de las cosas que me causan gracia es ser 'semi adulto'. Pero no me voy a detener aquí, el terreno de la semi adultez es un lugar bastante complejo para manejar siendo semi adulto. No me detengo aquí porque me es cómodo seguir hacia a cualquier lugar. No quiero detenerme en mi, pero de esto se trata un poco la cuestión regresiva.
Hoy conocí a alguien. No se como es físicamente, ni estuve predispuesto mentalmente a imaginarmela. Quizás mas adelante, cuando me lleven en su lomo los días, alguna que otra imagen puede ir construyéndose sin ser una incógnita. Pero si conocí sus pensamientos, lo que puede sonar absolutamente cliche. Evidentemente no lo es. No es un cliche de persona. Ella se autodenomina diferente, lo cual es cierto, y por lo tanto admiro. Esta no es una descripción perfecta, ni lo será: estará incompleta durante mucho tiempo y esa construcción de la incógnita quizás nunca pueda terminar de armarse. Un rompecabezas que junta polvo en cualquier placar de cualquier casa. Ese alguien me generó automaticamente un recuerdo. Un recuerdo de otro alguien a quien en un pasado no muy lejano conocí. De una manera similar, tan similar que asusta. No tendría que dejarme llevar por estas cuestiones tan superficiales de como es cada quien y que se yo, no debería. Pero el avasallador puño regresivo golpeo en donde mas duele y me dejo tendido largo rato sin saber como carajos podía reaccionar. Esa pequeña cosa del pasado me juega, nuevamente con otras cartas, otros colores, otras cosas para decir.
Según los cánones de la psicología moderna (o actual) la regresión es un mecanismo de defensa por el cual el individuo se ve sometido a "regresar" a etapas de maduración en un contexto de niñez, como también a momentos de angustia y tristeza. También la regresión es una practica que adoptan quienes utilizan la hipnosis como herramienta psicoanalitica.
Según mis cánones, regresar hacia una etapa triste e inmadura es ejercer autocritica. Autorepararse, plantarse frente al problema, resolverlo con las herramientas que nos da la supuesta experiencia. Ser nuestro propio laboratorio físico-mental.
Ahora me toca atar todos los cabos sueltos, todos ellos juntos, bien atados, sin que se escapen. Esta persona me hizo volver, sin querer, un año o dos años atrás, me hizo volver a otra persona de la cual ella no tiene idea de su existencia. Ella no quiso, no sabia, no tiene por que esperarselo. Casi como un chiste sádico fue habernos encontrado sin encontrarnos en absoluto. Y eso me disparó una duda. ¿Por que será tan hija de puta esta burbuja llamada vida que nos separa, nos diferencia y nos pone tan alejados los unos a los otros? No puedo concebir la burda idea de que somos demasiados y en esa demasía está ese personaje que nos hace pertenecer. Todo este tiempo no me ayudó para entenderlo y dudo que hoy lo entienda. Pero por lo menos pude rescatarme de la regresión sacando una mano hacia afuera de estas arenillas rápidas sin siquiera ahogarme.
Los cánones de la ciencia no existen porque hay hechos que lo prueban. Existen porque nos movemos junto con ellos, los justificamos completamente siendo quien somos, viviendo como vivimos. Ni sabemos que están ahí afuera. No nos interesa traerlos a colación en un matrimonio, por decirlo de alguna manera. Acechan a quienes están descubiertos, sin refugio alguno. Hoy me tocó a mi, y sin hipnosis, pude volver.
domingo, 16 de marzo de 2008
La tristeza

Podria, en este momento, ir hasta el baño, sacar de un pequeño bolsillo una tijera, apoyar mis manos en el fregadero y cortarme los recuerdos amontonados en el pelo hasta que se caiga el ultimo. Claro, podría hacerlo, tranquilamente, pero esto no me conmueve, ni mucho menos. Podria tambien arrastrarme hasta la cocina, luego de haber dormido catorce horas seguidas, abrir la heladera y tropezarme con el almuerzo frio, en mal estado, para definitvamente terminar con la angustia que mi estomago ensaya todos los dias. Tambien podría hacerlo, es logico, pero es sabido por mi que no me conmueve, ni mucho menos. Podria no haberme levantado de la cama en absoluto, ni sacado la ropa del tendedero, ni apagado la television, ni la radio ya que en este momento mis sentidos no me responden. No. Tampoco me conmueve. Podria entonces olvidar que en mis años anteriores he cometido millonada de estupideces, algunos sanos, otros inconcientes, inutiles tambien. Otra vez se resuelve en la onomatopeya negativa. Los condicionales son una constante cuando el tiempo no ha pasado a dejar recados en mi puerta con la insistencia de los adultos. Pero podria afirmar que esta cara que se mira asi misma todo el tiempo, no es la que se regocija por ser lo que fue y por hacer lo que hizo. Ahora sonrie falsamente. Se le nota en las comisuras cuando se le escapa un insulto, o cuando cree que alguien puede volver y nada de lo que cree es puro y cierto. Entonces, podria levantar el telefono e invertir en un posible recuerdo. Definitivamente, no.
domingo, 23 de septiembre de 2007
El rencor

Despues de todos estos años preferis que esa silla tan comoda se recline hacia adelante. Cuidado con darte la cabeza contra un pensamiento profundo, suele ser muy perjudicial para la salud. Seguramente te habran avisado antes que las ideas de ese tipo pueden tener una punta bastante filosa, tipica de televisor viejo, de madera, y las esquinas embebidas con un pequeño acero puntillante. Y si los pensamientos fueran como los televisores, de pesados pasarian desapercibidos delante mio, hasta que se estallen en el piso, o hasta que alguien se vengue de tantas heridas y te parta alguna que otra con un baston. Pero son ideas al fin. No te creas que estas van y vienen asi de facil, por eso te preparas para la proxima, te acomodas la sillita, mullidita, con unos almohadones de pluma blanca, de mentira blanca, de antigua desesperacion de no tener nada y creer que con ese amor tan flacido se puede tener todo.
Ahora, despues de todos estos años que me senti vendido tan barato, ahora despues de que me di cuenta que con cigarrillos no se curan los raspones que me doy contra la pared, despues de verme tan diferente a vos, o vos tan diferente a mi, o vos yo y yo vos, quien quieras que seas en este momento, despues de todo eso, viene la parte mas facil. La parte donde a vos te toca agarrar el ultimo bocado de perdon y embarrarme la cara en el. Pero sin embargo, se que no va a ser asi. Porque el tema es el siguiente: los perros que vos queres ya no son los que no ladran, ni te lamen la mano con cariño, ni los que vos, despues de un chasquido de dedos, acaricias. Los perros se murieron despues que vos le largaste la correa. Mudaron su piel, su piel de abandonados secretamente. Perros con alas de mariposas, cuerpos tan grandes con manteles tan chicos adosados a sus medulas intentando despegarse de tus inquietudes diarias. Y ahora, despues de tanto tiempo, te has vuelto una en un millon, caminando por Av. Cordoba.
Ya no camino más. Etereo y volante, rumiante de conversaciones ajenas y nuestras. Ausente, desde la lejania poniendole puntos a la I. Con el tiempo se termina todo, me decis. Con el tiempo las aristas y su efecto embudo, los cadenazos perpendiculares a tu puerta de hierro, se van acabando, hasta que uno de los dos se convierte en una anecdota de nuestra juventud.
miércoles, 18 de julio de 2007
La ira

No creo que seas tan amable. Al parecer te quedaste con una parte de la historia que vos misma fuiste eliminando, capitulo por capitulo. Eso te quita bondad, amabilidad. El instinto te jugo la peor broma que jamas pudiste entender, y ahora me negás como negás ser tan imprudente. Caminas a los tumbos tirando vasos y botellas, clavandote alfileres en las rodillas y en las muñecas, y cuando te tropezás lo haces con una gracia infalible, hasta puedo pensar en que podría ser romántico ver como eso que crees ser, esa muralla china, se cae ladrillo por ladrillo. Todos mirándote, yo mirándote a vos, y vos siquiera podes percibir si estoy ahí o no. Te dejaste llevar, seamos realistas. Te dejaste llevar por ese pesimismo, ese derrotero de conciencia absurda y libre. Por ese corazón que alguna vez tuviste y que se fue por el caño.
Todos pasamos por lo mismo creyendo que al final ese montón de porquería se iba a tapar con una alfombra de quien sabe donde iba a salir. Supongo que vos tenias preparado todo en tu cabeza: una alfombra infinita.
Pero al fin de cuentas, esta maldición de vivir siendo quien soy, me deja como obsequio la propuesta indecente de pensar, de utilizar cada gramo de neurona en algo que me apasiona tanto como tu existencia. De recrearte en una visual que siempre me fue indiferente hasta hoy. Y lo peor de todo es que tu razón se vuelve mi capricho. No pensar es evitarme. Es evadir una persona que no tiene esa presencia hasta que consigue hilvanar en absolutas representaciones las cosas que le es imposible olvidar. Eso me hace odiarte, odiar tu cobardía, odiar tu desesperación, odiar tus personajes. Pero para esta persona que no evita pensar, la ira o el odio, son insignificantes y vacios cuando te apareces y manejas ese beso despreocupado e improbable, hasta te diria que es acertado, o, quizá, exacto.
En algun momento puede que te detengas y quien sabe si seguirás apareciendo. Realmente no se si a esta altura te importa.
lunes, 25 de junio de 2007
Obsesivo compulsivo

Las cosas se acomodan de este modo, ¿ves? Se acomodaron como yo en algun momento quise. Los papeles en la mesa diseñados en un simbolo perfecto junto a las esquinas. Todos amontonados en pilones de a media hora de entretenimiento, y fué. Esa cosa que tengo yo de mirar fijamente las manecillas del reloj cada cinco minutos. Lo incomodo que es el tiempo, vos lo venis repitiendo desde que te conoci. Lo incomodo que es repetirte y sentirte la misma persona todo el tiempo.
Yo te lo digo porque asi te veo, que te acurrucas entre las paginas de un libro que nunca voy a terminar de escribir, porque tampoco quiero terminar de escribir. Igualmente, a nosotros no nos importo mucho que cosa termina en donde y cual.
Pero las cosas se acomodaron de un modo. Ordenadas, punto por punto, coma por coma. Dentro de sus inocuas celdas, asi, ordenaditas como tanto quise. Como al principio.
Deja las cosas por la mitad, total seguimos mañana para compensar los errores que cometimos ayer. No importa, todo en este mundo sigue un mugriento orden, compulsivo, obsesivo, como sea, ese orden está. Lastima que yo tenga todavia ese sintoma de seguir mirando las manecillas del reloj cada cinco o diez minutos. Ahora no tengo idea que hora es. Ahora no tengo idea de si violé el orden de las estrofas, o de las palabras. Los puntos siguen estándo y las comas tambien. Todo parece estar en su lugar, quieto. Sigamos...
sábado, 21 de abril de 2007
La ambivalencia

Hermano:
Todo este tiempo ha sido nada mas que una mera despedida.
Un abrir de ojos luego de esos sueños pesados, aletargados, interminables. Eso que se esconde en un armario enorme, o en una de esas estanterias de la Biblioteca Nacional; un libro reservado, no lo se realmente. Puede que tambien tome forma de mapa pero con el asqueroso orgullo de no mostrarte un solo camino para encontrar esa parte de la geografia, ni un limite, nada. Ni siquiera los polos, o los puntos cardinales.
No te encuentro, hermano. ¿Será que te has negado a simplemente ser? He viajado infinidad de veces hacia mis cuadernos, o mis libros, y ni un signo tuyo tiene especificamente una forma. No se que creer. No se quien te ha tomado por la piel y te ha arrancado el alma. No se quien ha hecho de ti una sombra de sombras. No se quien ha decidido que, guiarte hacia mi, era la forma menos discreta. Puedo creer cualquier cosa en este momento, porque se que no estás. Porque toda la vida se ha convertido en el principio del fin. Porque en todas esas luchas diarias para ir hasta el espejo, no han servido de nada. ¿De que me sirve imaginarte entre los rostros? ¿De que me sirve creer que tienes uno propio? Mas nunca, hermano, pensare que mi tiempo ha sido desperdiciado en esta definitva busqueda. Porque, ya sabes, no es la primera vez que me pregunto sobre tu existencia.
Al fin y al cabo, tu vida no es otra cosa que algo pudiendose imaginar a si misma. Algo que pudo imaginarse como mi vida. Eso es lo que nos hace tan parecidos, hermano. Imaginarnos a ambos, vos a mi; en mi.
Como te dije antes, este es el principio del fin. Y no quedan mas cosas que buscar, o encontrar, verdaderamente no lo se. O si, quizas podria subirme a esos papeles bajo mi colchon y alcanzarte los dedos. Posiblemente eso sea lo mismo que nada. Pero no existe un "mismo" igual a la nada. Es una suerte de insatisfaccion, mi querido hermano.
Ahi estas vos, en un lugar que en mi vida voy a poder conocer. Por eso te escribo todas estas tonteras; ojo, puede que te gusten. Quizas sos tan iluso como yo.
Bueno hermano, esto es todo por el momento. Espero que no sepas de mi por un tiempo.
Ni adios, ni hasta luego... hasta siempre.
Tu hermano.
jueves, 29 de marzo de 2007
La ansiedad
¿Qué decir sobre la ansiedad? ¿Decir que es una patología? No. ¿Decir que es un estado de animo? Quizá. ¿Decir que es una manifestacion del anima generada por un cumulo de secuencias de la vida o de situaciones cotidianas? Supongo que esta es la pregunta/respuesta mas acertada. Pero si hay algo que se con certeza, es que todo esto es un acopio muy pequeño de un universo de momentos que, por consecuencia, generan eso que llamamos "ansiedad".Laburo, amores, politica (claro, todo lo que se mencionó al principio), momentos que te arriman los dedos a la boca y que uno por uno empezas a despellejar, tirar de la piel, arrancarlo de su lugar de origen.
La clave, el lugar de origen. Un primer plano, nosotros. Luego, el lugar hacia donde queremos avanzar. La ansiedad atravezando y rompiendo el limite entre el plano y nuestro lugar de llegada. Nos obliga a gesticular con transpiracion y modismos ultra-rapidos el deceso de nuestra tranquilidad, finiquitando lo poco que queda de ese camino recorrido. La imagen se nos viene encima. Y ante su llegada nos pone frente a nuestra nariz una pared. Y, paf! Se termino la historia... Acabamos de terminar con nuestra paciencia.
Señores psicologos, sepan disculpar mi exceso de subjetividad. Toda coincidencia con la realidad es... ¿Cómo se dice? Causalidad.