¿Qué hacen esos puchos
secos en la cama sin que
nadie los recoja?
Dejan una mancha negra
de miseria, un anillo de fuego
que quema la tela,
una sabana transparente,
sucia, gris y verde.
Agua en los canteros del balcón,
el barro de las aberturas,
el silencio, las cosas
enmudecieron
cuando se cerró la puerta,
poca luz,
un velador que ya no tiene
mas que presenciar,
se cansa de su ser
y muere
dejandome dormir.
martes, 30 de diciembre de 2008
sábado, 27 de diciembre de 2008
Cabeza partida en veintiocho habitaciones infinitamente iguales
Nunca tuviste lugar, creo.
Una geografía. ¿Dónde podrías estár?
Donde podían tocarte, apenas,
estar ahi, sin desaparecer.
Estuvieron rotos, en su lugar, los
zapatos, eras de ellos.
Eras ellos, donde sea
que fuere.
Entonces, nadie podia alcanzarte,
sin velocidad, no habia tal.
No habia como acercarse, quizás,
no habria distancia despues de todo.
No está nada mal. Nadie te puede ver
las arrugas en el alma, ni los pozos
en el pavimento. Apenas raspa,
saber que todo eso existe. Los pozos
y las heridas. Los pajaros
no las pueden curar, ni tampoco los destinos.
Ya no hablo al respecto, vos elegis poder ver
y oír.
¿Sentis si yo te tiendo una mano
desde donde puedo? La piel está estirada
hoy, mañana esas cosas pueden irse al
demonio y fragmentar los puentes
en polvillo para maquillar. Te ayuda
a disimular el rubor, esa pequeñita
vergüenza.
Yo sigo con lo mio, quemo buzones con cartas
a nadie y las espero de regreso.
Aca se siente bien
el calor
el color
se esta tranquilo, el pasto humedo
y el olor a baldoza.
Aca sobra lugar.
Una geografía. ¿Dónde podrías estár?
Donde podían tocarte, apenas,
estar ahi, sin desaparecer.
Estuvieron rotos, en su lugar, los
zapatos, eras de ellos.
Eras ellos, donde sea
que fuere.
Entonces, nadie podia alcanzarte,
sin velocidad, no habia tal.
No habia como acercarse, quizás,
no habria distancia despues de todo.
No está nada mal. Nadie te puede ver
las arrugas en el alma, ni los pozos
en el pavimento. Apenas raspa,
saber que todo eso existe. Los pozos
y las heridas. Los pajaros
no las pueden curar, ni tampoco los destinos.
Ya no hablo al respecto, vos elegis poder ver
y oír.
¿Sentis si yo te tiendo una mano
desde donde puedo? La piel está estirada
hoy, mañana esas cosas pueden irse al
demonio y fragmentar los puentes
en polvillo para maquillar. Te ayuda
a disimular el rubor, esa pequeñita
vergüenza.
Yo sigo con lo mio, quemo buzones con cartas
a nadie y las espero de regreso.
Aca se siente bien
el calor
el color
se esta tranquilo, el pasto humedo
y el olor a baldoza.
Aca sobra lugar.
Seco
Una buena excusa para escribir es no hablar de nada en absoluto. No. Si. Talvez. No me importa. No dije nada, nada de nada. Ironicamente todas las veces que he hablado de nada con alguien, una ecuacion dificil de sobrellevar en el tiempo, he llegado a la conclusión de que siempre, pero siempre, se terminan diciendo cosas. Obviedad. Hablemos de que la madera de la silla en la que estoy sentado es marrón y no purpura. Hablemos sobre el cielo cuando llueve, en vez de caer gotas caen uvas y en el piso se convierten en melones o sandias. Hablemos del funcionamiento de la hornalla superior derecha, la flama siempre es mas chiquita ahí. En este caso, hablar de nada, nos representa hablar solos. Contar hasta diez, uno dos tres cuatro, pará, cinco. Sin decir nada. Con calor no se puede decir nada, incomodamente transpiras y el cerebro se aprieta contra el craneo intentando disparar los ultimos cartuchos antes de olvidar la palabra siguiente. No tenes papeles para anotar algo importante, entonces lo repetis, una y otra vez, una hora arriba del colectivo, tren, subte, remis, taxi, bicicleta, moto, auto particular, avioneta, helicoptero (los que poseen dinero en grandes cantidades). Nada tiene sentido. Enfureces. Puteas contra el procesador de texto. Porque ahora no podemos decir mas Olivetti. No sirve. Las Olivettis son una en un millon. Una oportunidad ofrecen antes de equivocarnos o decir algo que no queriamos, anda a buscar la gomita azul y roja para borrar, esa redondita, la que tiene cara de mosca. Entonces tenes que incendiarla con alcohol etilico porque no te da otra chance, como estas nuevas herramientas. Aca hay una tecla que va para atras y te deja acomodar las ideas. Una tecla con doble filo, casi mortal, si no nos damos cuenta puede acabar con todo un mundo de letras, como lo está haciendo conmigo en este momento. Está terminandome porque le quiero ganar, quiero ganarle antes de que empuje su mortal linea negra hacia atras, tac, tac, se borra una por una las oraciones ante la equivocacion o ante la laguna. Tac, tac, tac, otra vez, no cesa de venganza este pedazo de plastico negro. Su flecha pincha el meñique, lo maltrata, por eso me apuro a escribir. No puedo guardarmelo como un secreto porque la tecla tiene mas tiempo que yo, mas experiencia, siempre estuvo ahi esperando a su victima. Aguila rapaz, carroñera de sinsentidos. Las maquinas de escribir, aquellas que juntaban polvo en los roperos, tapadas con sobretodos de paño o gamuza, solian ser usadas por los grandes creadores, tacticos de la lengua, generales de la gramatica y sargentos de la poesía. Siempre ganaban la pelea. No habia equivoco porque no existia tal concepto frente a la maquina. Hoy no hay diciplina, dirian muchos. Escribir tambien es trabajar, dirian otros. La inspiracion es una constante cuando se vive de ella, podrian agregar aquellos. No uso borrador, digo yo.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Lost verses - Mark Kozelek
I came out from under her warm sheets
Into the brisk late October
If only for one last hope
I wanted my time with you to be over
I’m staring up into the sky
While all the raining is pouring down
I’m reaching out for your help
But evil beings hold me backwards
All shapes and shadows move in and out
And hover round my bed
Voices arrive and disappear
I want to talk to them
Darkness disintegrates
I’m rising; I’m rising toward a light
A light leading over hills and meadows
I’ve risen up from the dead
With the burning leaves of autumn
If only for one last chance
That all of whom have been defeated
To put on my father’s wool coat
To smell my mother’s fragrances and perfumes
To find my young brothers and sisters
To never leave or let them go
Houses adorned so beautifully
The Marin headlands song
Lost verses well up my eyes and ears
The lone mandolin strums
On Tamalpais warm spring
The many places we
Lay down in sleepy hidden shadows
I see you well and clear
Deep in the moonlight dear
Your radiant august eyes
They are the suns that rise
They are the light that guides
They are these lost verses
I came up from under the ocean
Evaporated sea salt water
A mist above the skyline
I haunt the streets of San Francisco
Watch over loved ones and old friends
I see them trough their living room windows
Shaken by fear and worries
I want them to know how I love them so
Foghorns would sound in waking
Is it my voice you hear?
Footsteps are moving across the floor
And you know I’m here
The afternoon carries up from the hills and you are well and near
To fall into the light I follow
I feel oh so near
When morning doves appear
And ghosts of April ring
Echo the refrain
Soon finding a place
In these lost verses
They fill the foggy day
They hide the hills away
That steal our time
They are the picturesque night
The casting city lights
On the bay flowing into the ocean glowing
Into the brisk late October
If only for one last hope
I wanted my time with you to be over
I’m staring up into the sky
While all the raining is pouring down
I’m reaching out for your help
But evil beings hold me backwards
All shapes and shadows move in and out
And hover round my bed
Voices arrive and disappear
I want to talk to them
Darkness disintegrates
I’m rising; I’m rising toward a light
A light leading over hills and meadows
I’ve risen up from the dead
With the burning leaves of autumn
If only for one last chance
That all of whom have been defeated
To put on my father’s wool coat
To smell my mother’s fragrances and perfumes
To find my young brothers and sisters
To never leave or let them go
Houses adorned so beautifully
The Marin headlands song
Lost verses well up my eyes and ears
The lone mandolin strums
On Tamalpais warm spring
The many places we
Lay down in sleepy hidden shadows
I see you well and clear
Deep in the moonlight dear
Your radiant august eyes
They are the suns that rise
They are the light that guides
They are these lost verses
I came up from under the ocean
Evaporated sea salt water
A mist above the skyline
I haunt the streets of San Francisco
Watch over loved ones and old friends
I see them trough their living room windows
Shaken by fear and worries
I want them to know how I love them so
Foghorns would sound in waking
Is it my voice you hear?
Footsteps are moving across the floor
And you know I’m here
The afternoon carries up from the hills and you are well and near
To fall into the light I follow
I feel oh so near
When morning doves appear
And ghosts of April ring
Echo the refrain
Soon finding a place
In these lost verses
They fill the foggy day
They hide the hills away
That steal our time
They are the picturesque night
The casting city lights
On the bay flowing into the ocean glowing
martes, 21 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
El valor
La armadura quedó en el sillón después de habérmela quitado, después de que tan transpirada está se llenó de hongos, una armadura de piel ajada, una cartuchera de símil vida llena de grietitas perfectamente hechas a mano, las manos de un herrero que no tiene mas vidas por molestar, entonces se va a dormir y deja la templanza en una cama deshecha, una cama que parece de domingo a la mañana, domingo de lluvia, domingo de ojas secas, domingo, que duele porque es otro domingo mas sin ese relleno corpóreo que se llama compañía; pero ya duele menos porque la serpiente se comió el valor, como engulle a un elefante en medio una avenida, pasa por toda la traquea, una serpiente afrontándole a una situación cotidiana, mudando la piel, una piel pesada como una armadura, quebrantada pero joven y viva la armadura, como dejar de apoyarla en un sillón cómodo, como sacársela antes de tiempo, un golpe mas a lo que me cubre, esa piel sin compañía momentánea, quebrada en risa, el semblante roto puesto en un sillón, ya el alma pesa menos, con valor pesa menos esta locura que ya no tengo mas, que eliminé por siempre, por un tiempo, por un rato.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Si el 6 fuera el 9
Hace un poquito mas de media hora que ya no es mas 18 de septiembre. Algunos quizás no recuerden la fecha, no deberia importarles demasiado si vamos al caso. Pero no puedo admitir que a mi me pasa algo similar.
Hoy (ayer, pero todavia no fui a dormir) se cumplen 38 años de la muerte de Jimi Hendrix. Volvamos hasta el final: luego de su ultimo concierto en Alemania, es encontrado en su departamento en un estado de completa nulidad. Se agitan varias bolillas al respecto. Barbituricos, pastillas para dormir, cocaina (que no era comun). La que mas me gusta escuchar es la mas mitologica de todas, siendo consecuente con la figura central: al parecer, Hendrix no estaba muerto cuando la ambulancia acude al llamado. Se dice que cuando los enfermeros entran a la habitación ven a un "nigger" desmayado aplastando a una mujer blanca, supuesta victima de una supuesta violación, por tanto los enfermeros dejaron al negro convulsionando en la cama sin saber de quien se trataba. Lo habrian dejado morir. Podia haberse tratado de una ironía racial mutando al realismo mas crudo como la muerte de Martin Luther King o de Malcolm X. No lo se realmente.
Llegué a el de manera indirecta. Cumplía deciseis años, año 2001. Mis viejos siempre fueron una equidad de energia amistosa. Siempre fueron gente con muchos allegados, demasiados para mi gusto personal. Pero en especial habian conocido a una persona que de alguna manera produciria una fractura en mi vida. Yo ya tenia en mi poder una Fernandes Strat usada que habia pagado $400 en un local de Talcahuano. Mis primeros acordes no habian tardado en llegar a un sonido enchufado ya que semana despues compré un parlantito Peavey de 20w por el mismo dinero en el mismo lugar. Era un tipo feliz, sobriamente feliz. Llegaba a mi casa y ensayaba acordes en quintas sacudiendo la cabeza como un desquiciado y puteaba a las dos horas por el dolor que me causaban los callos en los dedos. Pero todo eso estaba balanceado por la magnitud del hecho en general: tener una guitarra electrica y un equipo donde hacerla sonar.
Mis viejos no tenian una idea clara del rumbo que podia tomar la formula "hijo+guitarra+electrica+equipo+ganasdetenerunabanda". Yo tampoco la tenía, ni siquiera pensaba en eso. Pero todo llega a su determinado tiempo y llega de la manera mas extraña para nosotros.
Perdón, volviendo a las amistades y parentezcos, mis padres han sabido construirlas a partir de relaciones laborales. Afortunadamente supieron como romper esa barrera, esa relacion de mierda "comercio-comerciante-consumidor" y se han estrechado con diversas gentes. Sobre todo mi madre. Ella, aunque lo niegue, es la mas social de los dos. Desde el año 94 ha sabido manejar con inteligencia y criterio de detective una libreria en la circunferencia de las calles Pueyrredon, Ituzaingó y Las Heras. Desde que pude ejercitar mi razonamiento, la libreria fue el centro de convenciones vecinales desde siempre: colegios, clubes adyacentes, el vivero, etc. Siempre habia gente y siempre habia algo de que enterarse. Claro, Marga, estaba siempre ahi, dispuesta a socializar con quien carajo se le cruce por delante, a tal punto que ya para el 2002 habia consumado un grupo de gente, casi como una cooperativa, que se reunia de tanto en tanto. Entre ellos estaban Juan y Nelly del vivero, Juan y Patricia del almacen y Anita y Daniel, vecinos del barrio. En mi caso, era muy pendejo y no estaba acostumbrado a asistir a los tipicos asados de amigos de mis viejos, tipicos sabados a la noche donde uno se puede rascar tranquilamente las bolas en su casa. Pero un dia resigne y me dije... "voy". Asado en lo Daniel y Anita.
Daniel es nacido en Uruguay. Debe estar pisando los sesenta en este momento. Si se enterase que yo lo estoy tildando de viejo me aporrearia a palazos, pero se que no es asi. Tiene el espiritu de un hippie de la mas pura cepa woodstockense que se puedan imaginar: pelo blanco, barba y bigote blanco, whiskey y etiquetas de habano por doquier (y de vez en cuando algun que otro porro).
El asado se hizo en lo que es la antigua casa (o la primer casa que yo conocí de ellos) de Daniel y Ana. Casa con patio adelante en la puerta de entrada, un perro que por momentos molesta y por otros se torna compañia y rejas. Luego un living bastante calido con sillones y un equipo de musica con sonido estereo que desde movida me prendio fuego la cabeza. Creo que era un Philips con ecualizador independiente con cassettera, control de volumen, ecualizador y reproductor de vinilos. Como el equipo era viejo montó un reproductor de CD comunardo para combatir la supuesta novedad de la musica en formato compacto de 80 minutos. Pegado al aparato un mueble cargado de discos de todo tipo y todo estilo. Piazzola, Pugliese, los Peppers, Marilyn Manson, Santana, B. B. King, Clapton, Pink Floyd, Zitarrosa, Roos, el negro Radá, Cadillacs, Yes, Rush, Zeppelin, los Shakers y puedo seguir porque me acuerdo casi fotograficamente, como una maldición o una brujeria. Para mi tal asado no existió porque me senté en un sillon del living y me puse a investigar todo lo que tenía en materia musical. Desgraciadamente ese "todo" es de lo mas relativo que puede mencionarse ya que estuvimos unas cuantas horas. Pero escuché todo lo que pude, desde tango y candombe hasta heavy metal y funk. Riffs rabiosos y armonias menores, psicodelia y zurdas rioplatenses. Quedé encantado, estupefacto. Ya habia conocido el rock, ya conocia algunas banditas, habia ido a algunos recitales, pero era ingenuo dentro del genero, blando, tenia vergüenza.
Ahi imagine, o crei saber que eso era lo que me interesaba, queria saber con seguridad que el rock despertaba una parte del cerebro que a veces está eternamente dormida. Pero todavia no sabia que eso existia realmente o que era posible llegar a ese absoluto nirvana musical.
Pasó el asado, terminó la noche y el tiempo hizo lo suyo con mi cabeza dias y meses despues. Llegó el cumpleaños y en el salon habia poca gente. Realmente ya le estaba perdiendo el interes o el desencanto a los cumpleaños. En eso llega Daniel con Ana saludando a todos, siempre con una sonrisa en la cara, nunca te la podian negar, no eran ellos sin esas sonrisas. Los veo, me acerco, saludo y los abrazo. "Campeón, feliz cumpleaños. Esto es de parte de la petisa y mio." Textual. Un paquete medio rojo con unos ribetes azules sin moño. En la tapa habia un personaje nuevo, una figurita imposible en un paquete regalado. "Stivie Ray Vaughan and Double Trouble" acusaba. Mire extrañado, pero convencido de que ese disco era el primero de los pasos hasta algo mas grande. El cumpleaños se hizo humo y duró para mi menos que segundos. Llegué a mi casa y me interné en la pieza de mi hermana a descubrir que es lo que traia ese regalo consigo. Una lista de diez exitos resumio a Stivie Ray con energia. Siempre, pero siempre que lo recuerdo destaco una sola canción en todo el repertorio. Esa cancion me quitó el aire durante 7.15 minutos. Tenia excusa para poner el dedito en el "repeat" una sola vez y que esos siete minutos se transformen en horas. Little Wing, carajo. Que dulzura, que veneno que tenia esa canción. "Eso es alma", repetía. No podia haber algo asi creía en ese momento. Tenia que ser ese el camino unico. Pero claro, la curiosidad mata al gato, dicen. Saco el librito de su caja y empiezo a revisar cautelosamente cada letra y cada agradecimiento. Y por ahí, en de esas que se te piantan seguido, encajé el ojo en un nombre y un apellido. Ahi se presentó el solito como autor de esa maravilla sonora. Siempre mudo y manco para mi en ese momento. Stivie Ray tuvo un maestro, maestro de muchos otros. Ese flaco de mierda embebido en un triste disfraz de pirata, con una barba de dias, un pelo que le crecía de la cabeza en cantidades enfermantes. Ese cuerpo transpiraba magia, una magia que se te metia por todos los putos poros y te ponia el cerebro en una sarten con aceite hirviendo. Era pendejo, creo que aun hoy lo sigo siendo y de golpe llego la hora de madurar auditivamente, casi a la fuerza, pero con gusto, preparando cuerpo y mente. Busqué por todos lados un disco de el y la suerte no me acompaño por un tiempo hasta que desistí de seguir. Paciencia. La espera pago con creces y al poco tiempo me llega un compilado de discos en formato comprimido. Axis: bold as love. La version orignal de Little Wing a la vuelta de la esquina. Ya no era el manco mudo de aquella vez. Habia tomado una forma absolutamente absurda, impensada para mi. Un chaman vudú, un aborigen con una viola colgada al cuello, preparando una pocion y yo debia beberla. Una lirica increiblemente volada que condimentaba el brebaje. Una sutileza por sobre todas las excentricidades y virtuosidades. Los parlantes seguian escupiendo notas y notas y ya estaba prendido a eso. Despues vino Monterey, Wight, Woodstock, Electric Ladyland, algunos que otros temas. Todos encajaban perfectamente en mi idea de Hendrix. Noel Redding y Mitch Mitchell, Billy Cox, los Monkees, Kramer y Chandler, Band of Gypsys, Little Richard, Ottis Redding, First Rays of the New Rising Sun, el Café Wah, los Who, todo tan lejos de donde estoy. Tan lejos en el tiempo. Pero esto de la musica funciona asi, es una maquina del tiempo portatil: te mete adentro de un tubo, un caleidoscopio de colores interminables, imagenes desenfocadas de una epoca que no me tocó vivir, pero la que puedo atravezar con el simple relajar de los parpados.
Ya es 19 de septiembre y se hace un poco tarde, sepan disculparme, estaba besando el cielo.
Hoy (ayer, pero todavia no fui a dormir) se cumplen 38 años de la muerte de Jimi Hendrix. Volvamos hasta el final: luego de su ultimo concierto en Alemania, es encontrado en su departamento en un estado de completa nulidad. Se agitan varias bolillas al respecto. Barbituricos, pastillas para dormir, cocaina (que no era comun). La que mas me gusta escuchar es la mas mitologica de todas, siendo consecuente con la figura central: al parecer, Hendrix no estaba muerto cuando la ambulancia acude al llamado. Se dice que cuando los enfermeros entran a la habitación ven a un "nigger" desmayado aplastando a una mujer blanca, supuesta victima de una supuesta violación, por tanto los enfermeros dejaron al negro convulsionando en la cama sin saber de quien se trataba. Lo habrian dejado morir. Podia haberse tratado de una ironía racial mutando al realismo mas crudo como la muerte de Martin Luther King o de Malcolm X. No lo se realmente.
Llegué a el de manera indirecta. Cumplía deciseis años, año 2001. Mis viejos siempre fueron una equidad de energia amistosa. Siempre fueron gente con muchos allegados, demasiados para mi gusto personal. Pero en especial habian conocido a una persona que de alguna manera produciria una fractura en mi vida. Yo ya tenia en mi poder una Fernandes Strat usada que habia pagado $400 en un local de Talcahuano. Mis primeros acordes no habian tardado en llegar a un sonido enchufado ya que semana despues compré un parlantito Peavey de 20w por el mismo dinero en el mismo lugar. Era un tipo feliz, sobriamente feliz. Llegaba a mi casa y ensayaba acordes en quintas sacudiendo la cabeza como un desquiciado y puteaba a las dos horas por el dolor que me causaban los callos en los dedos. Pero todo eso estaba balanceado por la magnitud del hecho en general: tener una guitarra electrica y un equipo donde hacerla sonar.
Mis viejos no tenian una idea clara del rumbo que podia tomar la formula "hijo+guitarra+electrica+equipo+ganasdetenerunabanda". Yo tampoco la tenía, ni siquiera pensaba en eso. Pero todo llega a su determinado tiempo y llega de la manera mas extraña para nosotros.
Perdón, volviendo a las amistades y parentezcos, mis padres han sabido construirlas a partir de relaciones laborales. Afortunadamente supieron como romper esa barrera, esa relacion de mierda "comercio-comerciante-consumidor" y se han estrechado con diversas gentes. Sobre todo mi madre. Ella, aunque lo niegue, es la mas social de los dos. Desde el año 94 ha sabido manejar con inteligencia y criterio de detective una libreria en la circunferencia de las calles Pueyrredon, Ituzaingó y Las Heras. Desde que pude ejercitar mi razonamiento, la libreria fue el centro de convenciones vecinales desde siempre: colegios, clubes adyacentes, el vivero, etc. Siempre habia gente y siempre habia algo de que enterarse. Claro, Marga, estaba siempre ahi, dispuesta a socializar con quien carajo se le cruce por delante, a tal punto que ya para el 2002 habia consumado un grupo de gente, casi como una cooperativa, que se reunia de tanto en tanto. Entre ellos estaban Juan y Nelly del vivero, Juan y Patricia del almacen y Anita y Daniel, vecinos del barrio. En mi caso, era muy pendejo y no estaba acostumbrado a asistir a los tipicos asados de amigos de mis viejos, tipicos sabados a la noche donde uno se puede rascar tranquilamente las bolas en su casa. Pero un dia resigne y me dije... "voy". Asado en lo Daniel y Anita.
Daniel es nacido en Uruguay. Debe estar pisando los sesenta en este momento. Si se enterase que yo lo estoy tildando de viejo me aporrearia a palazos, pero se que no es asi. Tiene el espiritu de un hippie de la mas pura cepa woodstockense que se puedan imaginar: pelo blanco, barba y bigote blanco, whiskey y etiquetas de habano por doquier (y de vez en cuando algun que otro porro).
El asado se hizo en lo que es la antigua casa (o la primer casa que yo conocí de ellos) de Daniel y Ana. Casa con patio adelante en la puerta de entrada, un perro que por momentos molesta y por otros se torna compañia y rejas. Luego un living bastante calido con sillones y un equipo de musica con sonido estereo que desde movida me prendio fuego la cabeza. Creo que era un Philips con ecualizador independiente con cassettera, control de volumen, ecualizador y reproductor de vinilos. Como el equipo era viejo montó un reproductor de CD comunardo para combatir la supuesta novedad de la musica en formato compacto de 80 minutos. Pegado al aparato un mueble cargado de discos de todo tipo y todo estilo. Piazzola, Pugliese, los Peppers, Marilyn Manson, Santana, B. B. King, Clapton, Pink Floyd, Zitarrosa, Roos, el negro Radá, Cadillacs, Yes, Rush, Zeppelin, los Shakers y puedo seguir porque me acuerdo casi fotograficamente, como una maldición o una brujeria. Para mi tal asado no existió porque me senté en un sillon del living y me puse a investigar todo lo que tenía en materia musical. Desgraciadamente ese "todo" es de lo mas relativo que puede mencionarse ya que estuvimos unas cuantas horas. Pero escuché todo lo que pude, desde tango y candombe hasta heavy metal y funk. Riffs rabiosos y armonias menores, psicodelia y zurdas rioplatenses. Quedé encantado, estupefacto. Ya habia conocido el rock, ya conocia algunas banditas, habia ido a algunos recitales, pero era ingenuo dentro del genero, blando, tenia vergüenza.
Ahi imagine, o crei saber que eso era lo que me interesaba, queria saber con seguridad que el rock despertaba una parte del cerebro que a veces está eternamente dormida. Pero todavia no sabia que eso existia realmente o que era posible llegar a ese absoluto nirvana musical.
Pasó el asado, terminó la noche y el tiempo hizo lo suyo con mi cabeza dias y meses despues. Llegó el cumpleaños y en el salon habia poca gente. Realmente ya le estaba perdiendo el interes o el desencanto a los cumpleaños. En eso llega Daniel con Ana saludando a todos, siempre con una sonrisa en la cara, nunca te la podian negar, no eran ellos sin esas sonrisas. Los veo, me acerco, saludo y los abrazo. "Campeón, feliz cumpleaños. Esto es de parte de la petisa y mio." Textual. Un paquete medio rojo con unos ribetes azules sin moño. En la tapa habia un personaje nuevo, una figurita imposible en un paquete regalado. "Stivie Ray Vaughan and Double Trouble" acusaba. Mire extrañado, pero convencido de que ese disco era el primero de los pasos hasta algo mas grande. El cumpleaños se hizo humo y duró para mi menos que segundos. Llegué a mi casa y me interné en la pieza de mi hermana a descubrir que es lo que traia ese regalo consigo. Una lista de diez exitos resumio a Stivie Ray con energia. Siempre, pero siempre que lo recuerdo destaco una sola canción en todo el repertorio. Esa cancion me quitó el aire durante 7.15 minutos. Tenia excusa para poner el dedito en el "repeat" una sola vez y que esos siete minutos se transformen en horas. Little Wing, carajo. Que dulzura, que veneno que tenia esa canción. "Eso es alma", repetía. No podia haber algo asi creía en ese momento. Tenia que ser ese el camino unico. Pero claro, la curiosidad mata al gato, dicen. Saco el librito de su caja y empiezo a revisar cautelosamente cada letra y cada agradecimiento. Y por ahí, en de esas que se te piantan seguido, encajé el ojo en un nombre y un apellido. Ahi se presentó el solito como autor de esa maravilla sonora. Siempre mudo y manco para mi en ese momento. Stivie Ray tuvo un maestro, maestro de muchos otros. Ese flaco de mierda embebido en un triste disfraz de pirata, con una barba de dias, un pelo que le crecía de la cabeza en cantidades enfermantes. Ese cuerpo transpiraba magia, una magia que se te metia por todos los putos poros y te ponia el cerebro en una sarten con aceite hirviendo. Era pendejo, creo que aun hoy lo sigo siendo y de golpe llego la hora de madurar auditivamente, casi a la fuerza, pero con gusto, preparando cuerpo y mente. Busqué por todos lados un disco de el y la suerte no me acompaño por un tiempo hasta que desistí de seguir. Paciencia. La espera pago con creces y al poco tiempo me llega un compilado de discos en formato comprimido. Axis: bold as love. La version orignal de Little Wing a la vuelta de la esquina. Ya no era el manco mudo de aquella vez. Habia tomado una forma absolutamente absurda, impensada para mi. Un chaman vudú, un aborigen con una viola colgada al cuello, preparando una pocion y yo debia beberla. Una lirica increiblemente volada que condimentaba el brebaje. Una sutileza por sobre todas las excentricidades y virtuosidades. Los parlantes seguian escupiendo notas y notas y ya estaba prendido a eso. Despues vino Monterey, Wight, Woodstock, Electric Ladyland, algunos que otros temas. Todos encajaban perfectamente en mi idea de Hendrix. Noel Redding y Mitch Mitchell, Billy Cox, los Monkees, Kramer y Chandler, Band of Gypsys, Little Richard, Ottis Redding, First Rays of the New Rising Sun, el Café Wah, los Who, todo tan lejos de donde estoy. Tan lejos en el tiempo. Pero esto de la musica funciona asi, es una maquina del tiempo portatil: te mete adentro de un tubo, un caleidoscopio de colores interminables, imagenes desenfocadas de una epoca que no me tocó vivir, pero la que puedo atravezar con el simple relajar de los parpados.
Ya es 19 de septiembre y se hace un poco tarde, sepan disculparme, estaba besando el cielo.
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